— SERIE TEXTILES Y TELAS. (Parte 11)
Poliéster, nailon, acrílico y elastano en el taller
Cuando compraba telas en Colombia, casi siempre me atenía a las explicaciones de la vendedora: qué tela era, para qué servía y preguntaba a personas conocidas cómo se lavaba o se cuidaba (¡nunca falta quien sepa de casi todo y te diga qué debes hacer!). En Argentina la experiencia es otra: en las tiendas que conozco si no preguntas y sabes de antemano que preguntar, el vendedor no te lo dice y además algunos clientes llegan ya sabiendo exactamente lo que necesitan; la gente es más reservada y no he visto ni logrado tanta interacción con el vendedor. Por eso empecé a estudiar estas telas por mi cuenta, y esta entrada es lo que fui entendiendo en el camino. Lo comparto aquí por dos razones que definen todo el contenido de mi blog: primero como respaldo personal para tenerlo a mano en el taller si lo olvido, y segundo, para que a otros apasionados de la costura también les sea útil.
Ya conocimos las fibras sintéticas por separado: poliéster, nailon, acrílico, elastano y polipropileno. Ahora toca ver en qué telas se convierten, porque en una tienda no vas a encontrar un cartel que diga solo "poliéster". Vas a encontrar satén, chifón, polar, licra o impermeable, y casi todas esas telas son sintéticas.
En esta imagen de portada destacan cuatro de los grandes pilares sintéticos en la confección moderna: a la izquierda, de izquierda a derecha en las franjas verticales, apreciamos el poliéster de vestir o blazer (azul clásico), la microfibra o licra impermeable (turquesa) con sus gotas repeladas, el cuero sintético/cuerina en PU (negro) de textura labrada y el punto acrílico o tejigo cálido (amarillo mostaza). A la derecha, vemos cómo cobran vida en prendas reales: sacos y trajes ejecutivos, polos deportivos transpirables, chaquetas estilo biker, vestidos estructurados en Scuba/elastano, rompevientos ligeros y accesorios impermeables.
